Fraude, engaños, comisiones por
trámites ilegales, falsificaciones, corrupción y también un poco de fiesta y amor;
eso es lo que ofrece la última película de David
O. Russell; un director que sin querer se está ganando a pulso la etiqueta
de realizador “mimado” de los académicos de Hollywood. ‘La gran estafa americana’ ha conseguido nada más y nada menos que
10 nominaciones a los Oscars. El año pasado, el director logró 8 nominaciones
gracias a la comedia dramática ‘El lado
bueno de las cosas’; y en 2010 consiguió otras 7 con ‘The fighter’. Las tres comparten historias interesantes y unos
personajes con los que, en mayor o menor medida, es fácil empatizar. Ante tanta
nominación lo normal es tener ciertas expectativas ante sus películas. Pero
esto también puede (y suele) jugar en contra del resultado final; y en ese
caso, lo hace.
'El lado bueno de las cosas' me ha parecido una película con un encanto especial. Hay momentos en los que la película dirigida por David O. Russell me ha ganado o me ha llegado bastante. En conjunto, 'El lado bueno de las cosas' es una comedia dramático-romántica (por así decirlo) llena de detalles y referencias cinematográficas. Como suele suceder en las películas de David O. Russell la banda sonora está repleta de buenos temas y la música parece que nunca deja de sonar (un uso similar al que Martin Scorsese le da en sus películas). El reparto también merece una mención ya que bordan sus respectivos personajes y el cuarteto protagonista obtuvo una nominación al Oscar.
Pat (Bradley Cooper), lleva ocho meses internado en una institución mental por agredir al amante de su esposa. Pat es bipolar por lo que tiene un carácter complicado e imprevisible. Ahora ha vuelto a casa con un claro objetivo: recuperar a su mujer y demostrar que ha cambiado. La filosofía que ahora rige su vida toma como base la idea de 'Excelsior', que significa algo así como aspirar a más, ser positivo y mantener una actitud positiva en la vida buscando el lado bueno de las cosas. La noche en la que conoce a Tiffany (Jennifer Lawrence), todo cambia y su estabilidad actual se pone en jaque.
Tanto Pat como Tiffany son unos "bichos raros" dentro de su familia y también para sus vecinos. Tiffany es una chica que siempre está dispuesta a ayudar y se entrega completamente a todoo aunque casi nunca recibe la misma entrega de vuelta. Se ha quedado viuda hace poco y tiene problemas para controlar y manejar sus emociones. Pat y Tiffany llegan a un acuerdo: si él participa con ella en un concurso de baile, ella le ayudará a ponerse en contacto con su mujer.
La siguiente crítica contiene spoilers.
Día tras día Tiffany persigue a Pat cuando este sale a correr. Pat intenta escapar de ella, sin éxito. Cuando aceptan ayudarse mutuamente empiezan a pasar días enteros juntos: ensayos y más ensayos. La química y tensión entre ambos es evidente. Y aunque al principio son dos personalidades que chocan, del odio al amor solo hay un "torpe" paso. Tanto Pat como Tiffany tienen que idear una estrategia para seguir adelante.
'El lado bueno de las cosas' no es una típica comedia romántica ya que no solo se centra en la relación de Pat y Tiffany, va algo más allá- La familia de Pat está rota y la relación con su padre no es buena. El padre de Pat (Robert De Niro) tiene un TOC (transtorno obsesivo compulsivo) y además es muy supersticioso. Por ejemplo los mandos de la televisión tienen que estar colocados de una manera concreta sino su equipo perderá (y otros "yuyus", como dicen en la película, del estilo). Su padre no sabe como manejar el complicado carácter de su hijo y le cuesta entender el por qué de su imprevisible comportamiento.
El choque entre padre e hijo da a pie a una de las escenas más duras de la película en la que ambos se enfrentan. Hay otro momento en el que Pat le pide a su padre que lo aprecie más, escena en la que Pat se humilla ante su padre. Pat nunca se sentirá a la altura de su exitoso hermano mayor. No sé si era la intención de David O. Russell pero ese conflicto me ha recordado a una escena de 'Al este del edén' de Elia Kazan. El conflicto entre el padre y el hijo menor problemático se da en las dos películas, y en la película de Kazan el personaje que interpreta James Dean se derrumba ante su padre al ver que este no aprecia su esfuerzo.
La hermana de Tiffany también la considera un bicho raro a ella. Tiffany tiene que soportar que su hermana simpre le recuerde lo aparentemente perfecto que es su matrimonio y lo exitosa que es su vida basada en logros materiales (una chimenea nueva, ipods...).
Las cartas
Un detalle simple que me ha gustado en cuanto al guion: al comienzo de la película vemos como Pat entra en cólera al no entender por qué ni Hemingway ni la literatura en general apuesta por los finales felices y niegan constantemente la felicidad a los personajes de sus historias. Para Pat la literatura parece estar unida a la tragedia, pero al mismo tiempo, el texto escrito será el que cambie las cosas a mejor. En este caso, el recurso clásico de las cartas. No todos los textos tienen que tener finales tristes, sobre todo cuando alguien está dispuesto a escribir uno feliz.
Bradley Cooper sorprende y emociona, además tiene una notable química con Jennifer Lawrence que también realiza un buen trabajo. Cada mirada y pequeño gesto entre ambos atrae. Cooper y Lawrence han sabido llenar de ternura y locura a sus personajes. Opino que sus personajes realizan caminos inversos: al inicio de la película Pat es un hombre inseguro que no confia en nadie, Tiffany es la dura o la fuerte. Pero mientras que Pat gana seguridad en sí mismo, vemos como Tiffany la va perdiendo y como se va derrumbándo, sintiendose cada vez más torpe y vulnerable ante Pat.
A lo que personaje secundarios se refiere Robert De Niro realiza uno de sus mejores trabajos de los últimos años como padre obsesivo y Jacki Weaver, aunque se mantenga en un segundo plano cumple bien el papel que intenta mantener a la familia unida.
La dirección de David O. Russell me ha parecido correcta. El director, como ya hiciese en 'The Fighter'; vuelve a apoyarse en la gran labor actoral para tapar algún que otro desliz del guion. Aunque el montaje se descontrola en alguna ocasión la película tiene un buen ritmo. Hay diálogos geniales pero también otros en el que la misma idea se repite en exceso. Pese a ello es una película que mantiene su encanto durante su metraje.
La comedia dramática es un género que me suele gustar ya que mezcla lo bueno y lo malo de la vida, y 'El lado bueno de las cosas' que sepa compensar entre los dos géneros, me suele tener ganada.
"¿Sabes que haré papá? Voy a tomar toda esa negatividad y la usaré como combustible, y encontraré el lado positivo. Y eso no es una mierda, eso toma trabajo y es la verdad."
Tenía ganas de ver esta película. Las películas de boxeo no me disgustan y esta tiene a un irreconocible Christian Bale en el reparto, y eso, siempre es un punto a favor. 'The Fighter' es una película de boxeo, de lucha. En está ocasión el deporte y las dudas de los personajes están compensados. Por ejemplo, hay películas que usan el boxeo como excusa, y en las que la base está en la moral y la ética de los protagonistas, como ocurre con la magnífica 'Million Dollar Baby' (Clint Eastwood, 2004); en 'The Fighter', en cambio, la lucha deportiva y la personal están niveladas.
Una familia protagonista curiosa, la madre es la que controla todo y la que no está dispuesta a perder nada. Los personajes, no han tenido una vida fácil ni acomodada. Luchan diariamente por salir adelante, protegen lo suyo y a los suyos ante todo; y, aunque en ocasiones rocen el límite de la humillación, no están dispuestos a perder su dignidad.
Son un grupo de perdedores que merecen sentir la victoria; tras los golpes que les ha dado la vida, merecen sentirse ganadores. La película está basada en hechos reales. Mark Wahlberg es Micky Ward (cuerpo), un boxeador que aspira a convertirse en campeón. Christian Bale es Dicky Eklund (cabeza), una leyenda del boxeo (ahora drogadicto), y algo iluso. Nunca pierde la esperanza de poder volver al ring. Micky Ward quiere sentirse campeón, emular a su hermano, al que admira y respeta. Dicky Eklund es el orgullo de su familia y del pueblo. Este ayudará a su hermano a conseguir algo que él nunca pudo lograr.