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miércoles, 23 de enero de 2013

'Django Desencadenado' (2012) - Tarantino y el western

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Tarantino en alguna ocasión ha afirmado que para él,  'El bueno, el feo y el malo' de Sergio Leone es la mejor película de la historia del cine; ahora con 'Django Desencadenado' ha llegado el momento de homenajear el género, eso si, a su manera y siendo fiel a su estilo.

King Schultz (Christoph Waltz) es un cazarrecompensas alemán que va en busca de unos asesinos, pero necesita ayuda para dar con ellos, ya que físicamente no sabe como son. Para lograr su objetivo, Schultz comprará un esclavo, su nombre: Django (Jamie Foxx). Django conoce a las personas que él está buscando. Encuentro casual o no, Schultz le promete que si le ayuda a lograr su objetivo, le dará la libertad. Schultz más que un "amo" será un mentor para Django. Mientras "cazan" fugitivos por el Sur, Django se convertirá en un hábil pistolero. 

Schultz le devolverá la ayuda a Django, ayudándole a cumplir su objetivo. Django tiene que encontrar y rescatar a su esposa, Broomhilda (Kerry Washington), de las manos de Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), un extravagante hombre aficionado a los dulces y propietario 'Candyland' (una plantación). El camino será largo y entretenido. La siguiente crítica contiene spoilers.

lunes, 27 de agosto de 2012

'Un Dios salvaje' (2011) - Teatral, pero llena de detalles

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Roman Polanski sube el telón de 'Un Dios salvaje'. Durante los créditos y entre dos árboles que parecen enmarcar un escenario sucede la acción y la causa de una discusión entre los padres de los afectados que pondrá en duda la capacidad de razonar del ser humano. Buen plano.

'Un Dios salvaje' es una curiosa propuesta por dos motivos: apostar por una única localización y por su corta duración (79 minutos). Tras una pelea entre sus hijos, los respectivos padres se reúnen para hablar civilizadamente sobre lo acontecido. La intención de ambos matrimonios es arreglar las cosas de una manera adulta. Al principio todo es cordial, educado... y falso. Pronto los perros empezarán a ladrar y poco a poco la "fachada" de cada uno empezará a derrumbarse dejando en evidencia el verdadero carácter de cada personaje. Por un lado tenemos a un matrimonio de clase media (Foster y C.Reilly), y por el otro, a uno de clase media-alta (Waltz y Winslet). Los padres de el "agredido" y el "agresor", respectivamente.

Dos no discuten si uno no quiere (en este caso cuatro). La aparente cordialidad entre los protagonistas se esfuma a las primeras de cambio; ninguno está dispuesto a ceder, ni están dispuestos a que unos desconocidos pongan en duda su labor como padres o la dignidad de sus "ejemplares" hijos. Caprichosos, falsos, arrogantes... Todos fingen ser personas civilizadas, razonables y éticas. Según va avanzando el metraje, vamos viendo que no son más que críos caprichosos que solo quieren llevar la razón. Unos adultos que lloran cuando les rompen "sus juguetes" (libros, bolsos, móviles, colonias...). Cuatro adultos que intentan dar lecciones, cuando en realidad son ellos los que necesitan recibir una. La disputa demostrará que son personas infelices que viven reprimidas y atadas, sea a la incapaz de llevar un proyecto adelante, sea a sus madres o a sus trabajos.