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sábado, 13 de abril de 2013

'MATAR A UN RUISEÑOR' (To kill a mockingbird, 1962)

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Atticus Finch y la mirada de Scout



'Matar a un ruiseñor' es la adaptación cinematográfica de la primera novela escrita por Harper Lee. La escritora se inspiró en hechos sucedidos en su infancia para realizar un retrato de la sociedad americana de los años 30. Las consecuencias de la Gran Depresión económica, el racismo, los prejuicios y la pérdida de la inocencia son algunos de los temas que trata esta historia. 

Atticus Finch (Gregory Peck) es un reconocido abogado al que le han asignado la defensa de Tom Robinson, un hombre injustamente acusado de violar a una mujer. Atticus es un hombre íntegro y con unos principios muy claros. Es una persona difícil de corromper. Ante la sorpresa de sus vecinos, Atticus decide defender al acusado. Toda persona debe ser tratada de igual manera ante la justicia y si en esta ocasión se negase a ejercer su labor de abogado, no se lo perdonaría nunca. Atticus y sus hijos pagan las consecuencias de esa decisión. 


El punto de vista de Scout, la hija de Atticus Finch



La hija pequeña de Atticus, Scout, es la narradora de la historia (tanto en el libro como en la película), por lo que vemos los acontecimientos sucedidos desde su punto de vista. Una mirada inocente y curiosa que muestra un interés constante por todo aquello que le rodea. Junto a Scout están Jem (su hermano mayor) y Dill, el vecino que viene a veranear al pueblo. Las consecuencias del juicio hacen que los personajes maduren y pierdan la inocencia de golpe.

'Matar a un ruiseñor' no es un típico drama judicial. También es un viaje iniciático para sus jóvenes protagonistas. En los títulos de crédito vemos las manos de una niña dibujando mientras canturrean, además de varios objetos viejos que parece que, a priori, no tener ninguna conexión con lo que sucede. Todos esos objetos forman parte de una caja llena de significado y de valor tanto para Jem como para Scout. Una caja en la que guardan los objetos que el misterioso Boo Radley les ha ido regalando (unas figuras, un reloj roto...).






Boo Radley es el vecino de al lado que no sale de su casa. Los rumores e historias sobre su persona lo han convertido en una especie de leyenda para los niños. El misterio y la curiosidad les atrae, inquieta y aterra a partes iguales.


La película dirigida por Robert Mulligan es un drama en el que entras de lleno desde el momento en el que conoces a la pequeña y rebelde Scout. Es una magnífica adaptación de la novela de Harper Lee. El conjunto de escenas forma un retrato de una sociedad marcada por la pobreza, los prejuicios y el racismo. Las escenas del juicio se intercalan con las aventuras de Scout, Jem y Dill y la mezcla da como resultado un drama crítico y cercano al mismo tiempo.

Gregory Peck recibió un Oscar por su interpretación de Atticus Finch. Una interpretación en la que no hace falta exagerar ninguna acción. Quizás el de Atticus sea su personaje más conocido y uno de los más recordados por los cinéfilos. Es un personaje bien definido, podrás estar a favor o en contra de su manera de actuar o de su aparente calma a la hora de afrontar los problemas y las cosas: pero es un personaje fiel a sus principios y bien construido.


"Nunca conoces realmente a una persona hasta que no has llevado sus zapatos y has caminado con ellos"


Frase de Atticus Finch ('Matar a un ruiseñor')

Esa es una de las principales lecciones que aprende Scout. Padre, abogado, profesor... Atticus es una especie de héroe para sus hijos.

Hay escenas en las puede resultar extraño ver el comportamiento de Atticus, ver al personaje tan calmado ante lo sucedido. Atticus interioriza sus miedos y pese a su cansancio hace todo lo que está en su mano para ayudar. El concepto de la justicia siempre está presente en todas las decisiones que toma. Es capaz de convencer a cualquiera que esté dispuesto a discutir con él. Pero ante una sociedad que aún estaba marcada por el odio racial, incluso la mejor de las defensas y el testimonio más veraz carecen de importancia ante un jurado que no quiere ver.

También hay que destacar la naturalidad y sencillez con la que los niños interpretan a sus personajes, puro reflejo de la inocencia. Scout es la verdadera protagonista de la historia, ya que es el personaje que más aprende en el camino. Como bien le dijo Atticus, Scout aprende a ponerse en el lugar del otro (en este caso en el de Boo Radley. Ese ser misterioso, esa especie de guardián al que observa con gran admiración).
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En el aspecto técnico, la fotografía de 'Matar a un ruiseñor' es increíble. Las sombras ayudan a crear la idea de ese "monstruo" desconocido que es Boo Radley para los niños. La casa de los Radley siempre sumergida en la sombra y con un árbol enorme en la entrada hace de la estancia un lugar algo aterrador. La presentación y el desarollo de Boo Radley me parecen brillantes. Junto a la iluminación, otro elemento a destacar es la efectiva banda sonora. Mediante la música se crea una atmósfera escalofriante y tensa en varios momentos.

Puede que la mayor diferencia entre el libro y la película sea que en la novela hay varios episodios en los que descubrimos más sobre el carácter de los hijos de Atticus. Pero, en general, la película mantiene toda la esencia de la narración de Harper Lee y trata todos los temas que se aprecian en la novela. Un buen drama y una gran película, con unos personajes interesantes y entrañables. Muy recomendable para quién aún no la haya visto (o leído).


Contenido relacionado: 'Atticus Finch'


jueves, 21 de marzo de 2013

'EN EL NOMBRE DEL PADRE' (In the name of the father, 1993)

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Los cuatro de Guildford


'En el nombre del padre' es una de las mejores películas de la década de los 90. La película dirigida por Jim Sheridan está basada en hechos reales y toma como punto de partida un atentado de la IRA que tuvo lugar en Londres. Tras ese atendado y varios altercados que también tuvieron lugar en Belfast, la policía británica tiene el deber de encontrar a un cabeza de turco, ya que según parece, esa es la única manera de evitar que el miedo se apodere de la ciudadanía, y al mismo tiempo, de demostrar una supuesta eficencia policial. Un grupo de inocentes paga injustamente las consecuencias de lo sucedido. Bajo amenazas, tienen que firmar unas declaraciones falsas en las que reconocen la autoría del atentado. Gerry (Daniel Day Lewis) es uno de los "cuatro de Guildford".

Los pilares de la película son dos:

Por un lado tenemos el conflicto y la crítica político-social: por el otro, en un aspecto más personal, la relación entre Gerry y Giusseppe (Pete Postlethwaite), su padre. Sheridan consigue equilibrar ambos aspector realizando una película igual de crítica que de emotiva y además entretenida. Te atrapa.

Al principio Gerry se deja influenciar por distintos presos pero todo cambia cuando encarcerlan a su padre. Aunque al comienzo no sea tan evidente, para Gerry su padre es algo sagrado y no está dispuesto a que manchen su nombre. El momento en el que ve a su padre entre rejas es un punto de inflexión para Gerry. A partir de ese momento decide luchar para limpiar su nombre y el de su familia. Giusseppe es, de cierto modo, el contrapunto de Gerry ya que, aunque parezca increíble, se mantiene sereno y tranquilo en la cárcel. Siempre intentando aconsejar y proteger a su hijo.

No hace falta ser un experta en el conflicto para entender la película, ya que Jim Sheridan da la información sucifiente para que el espectador pueda tener una idea básica sobre el tema. El espectador se mete de lleno en la historia, se cabrea y se emociona. Pese a conocer el final de la película de antemano, cada vez que vuelvo a verla me sigue emocionando. Un grito para liberar la rabia contenida frente a la imposibilidad de recuperar los años perdidos, un grito ante la injusticia. Como vemos en la película, la justicia no siempre es justa.

Emma Thompson interpreta a la abogada encargada de defender a "Los cuatro de Guildford". Su personaje aparece justo en el momento adecuado, cuando ya habíamos dado todo por perdido. En la escena del juicio, el espectador se pone en el lugar de la abogada y sentimos su rabia, su enfado y vemos como no le tiembla la mano a la hora de enfrentarse a las autoridades y defender lo que es justo. Escena genial.

Tanto la labor de Emma Thompson como la de Daniel Day-Lewis y Pete Postlethwaite es brillante, devoran cada plano. Una película muy recomendable que trata sobre un tema muy interesante y lo complementa con un buen desarrollo de los personajes.

Emma Thompson interpreta a la abogada encargada de defender a "Los cuatro de Guildford". Su personaje aparece justo en el momento adecuado, cuando ya habíamos dado todo por perdido. En la escena del juicio, el espectador se pone en el lugar de la abogada, sentimos su rabia, su enfado y vemos como no le tiembla la mano a la hora de enfrentarse a las autoridades y defender lo que es justo. Una escena genial.

Contenido relacionado: 'Hunger' (2008) de Steve McQueen

viernes, 18 de enero de 2013

'TESTIGO DE CARGO' (Witness for the prosecution, 1957)

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El drama judicial según Billy Wilder



Comedia, cine negro, melodrama, intriga... y también el drama judicial, no importa cual sea el género de una película cuando cae en manos de un gran director. Billy Wilder no realizó solo magníficas comedias, también se manejó a las mil maravillas en otros géneros. Una temática o dinámica que se repite en el cine de Billy Wilder es la de que nada es lo que parece. El disfraz o la mentira suelen estar presentes, muchos de los personajes aparentan ser quienes no son y la película 'Testigo de cargo' es uno buen reflejo de esa premisa.

Leonard Vole (Tyrone Power) es acusado del asesinato de la señora French, una mujer adinerada con la que mantenía una relación de amistad y también de interés. Todas las pruebas juegan en su contra, por lo que acude a pedir ayuda a Sir Wilfrid Roberts (Charles Laughton), uno de los mejores abogados en activo.

Pese a que ha sufrido un ataque al corazón, Wilfrid Roberts sigue empeñado en seguir trabajando. Le han asignado una enfermera que está todo el día detrás de él diciéndole lo que puede y lo que no puede hacer. Wilfrid, como era de esperar, hace todo lo contrario a lo que ésta le dice: acepta el interesante caso, oculta el tabaco y el alcohol de la forma más ingeniosa posible... Su trabajo es más importante que su propia salud, por eso no habrá nada que le impida realizar eso que tanto adora. Leonard se gana la confianza del abogado y éste lo defiende hasta el final.

La siguiente crítica contiene spoilers, sé que rompo con ello la regla de los créditos finales (mil perdones).

'Testigo de cargo' está basada en un relato escrito por Agatha Christie. Si no hubiese sido por la insistencia de Marlene Dietrich, Billy Wilder nunca hubiese dirigido el proyecto. Cuando a la actriz le propusieron participar en la película, la única condición que puso fue esa misma, que la dirigiese Billy Wilder (ya habían trabajado juntos en 'Berlín Occidente'). Wilder aceptó el encargo e hizo "suyo" el proyecto.

El hecho de estar basada en una obra de carácter teatral se ve reflejado en el constante uso de espacios interiores y largos primeros planos en los que vemos a los acusados y a los testigos defender su versión de los hechos.

En 'Testigo de cargo' apreciamos muchos de los elementos característicos del estilo de Wilder: un ritmo rápido marcado por los ingeniosos diálogos, un guion bien hilado que prepara todo para el clímax, una forma de rodar limpia en la que la presencia del director es casi inexistente y unos personajes bien construidos llenos de detalles y peculiaridades que los convierten en únicos.

A la hora de rodar, Billy Wilder defendía lo siguiente: "En realidad, yo quiero que la gente olvide que en mis películas ha habido una cámara y un director. Quiero que se olviden que están viendo una pantalla. Tienen que creer que están con los personajes en la acción, en la misma habitación o en la misma calle". Durante la película el espectador acompaña al abogado y se convierte en juez y también en testigo de los hechos que nos presentan. Somos testigos del engaño al mismo tiempo que somos engañados.

Es fácil entender cuales son las motivaciones de los personajes y el por qué de su manera de actuar. En 'Testifo de cargo' son tres las principales motivaciones que tienen los protagonistas: el amor será la de Christine (la mujer del acusado), el dinero la de Leonard (el acusado) y el trabajo la de Sir Wilfrid (el abogado).

Lo dicho, en el cine de Wilder nada es lo que parece y tampoco lo es la propia película. No es un drama judicial corriente, es un drama judicial desarrollado desde el punto de vista de Billy Wilder: por eso, 'Testigo de cargo' logra sorprender al espectador. La película empieza con un toque cómico, que no llega a perder nunca debido a las agudas respuestas de Wilfrid, y termina transformándose en un drama lleno de intriga del que eres incapaz de apartar la mirada.

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Todos mienten



De una manera u otra todos los personajes de la película mienten durante el juicio, la gracia está en saber cuando nos están mintiendo. Tanto Leonard como Christine pasan por la prueba del monóculo de Sir Wilfrid antes de "salir a escena" para defender su inocencia. Esos momentos son claves para el espectador, ya que será el momento en el que se posicione a favor o en contra de uno u otro.

Los dos son interrogados por el abogado mientras les dirige el molesto reflejo de la luz a sus ojos. Una misma prueba pero con dos resultados distintos. Mientras que Leonard no se inmuta y se mantiene firme y defiende su presunta inocencia con mucha seguridad; Christine no aguanta y se levanta a bajar las persianas para que desaparezca el molesto reflejo. Los nervios y la tensión le han hecho dudar y en ese mismo instante ponemos a Christine en el primer puesto de la lista de posibles sospechosos del asesinato de la señora French.

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En el peculiar interrogatorio Leonard nos vende su inocencia de una manera tan creíble y segura que, al igual que Sir Wilfrid, la compramos sin cuestionarla. No nos damos cuenta de la importancia que pueden tener algunas frases premonitorias que el abogado va soltando... Por ejemplo, cuando amistosamente le comenta a su cliente que tiene "todos los instintos de un diestro criminal", y todos se lo toman a broma. También hay otros indicios que nos llevan a dudar sobre la clase de persona que es Leonard realmente: Christine enfatiza en más de una ocasión que ella dice lo que su marido quiere que conteste ("¿No es lo que él quiere que diga?" les pregunta a los abogados). Christine muestra cierta dependencia hacia su marido cada vez que es interrogada. Es una mujer notable que está dispuesta a hacer cualquier cosa por amor, llegando a crear la coartada perfecta.

Wilfrid se supone que es quién tiene que manejar la situación, pero al final él no es más que una marioneta a manos de su cliente y de los testigos. En el último cuarto de hora de la película todo cambia, parece que el juicio ha llegado a su fin y el jurado ya tiene el veredicto preparado. Eso sí, al igual que Wilfrid, tenemos la sensación de que hay algo que no cuadra. En ese momento de duda es cuando todos los cabos empiezan a atarse de golpe: conocemos al asesino y el motivo de su crimen. Nos damos cuenta del engaño y abrimos los ojos por primera vez. Un final algo precipitado y caótico pero Wilder consigue "taparlo" durante toda la película.

'Testigo de cargo' es un notable drama judicial, ingenioso y con un gran reparto. El personaje que interpreta Laughton es uno de los más carismáticos de la filmografía de Wilder.

miércoles, 24 de agosto de 2011

La ley del silencio (1954) - Elia Kazan y su chivatazo

Se suele decir que todo director deja huella de su vida en cada trabajo que hace. Que en ocasiones usan la película para expresar lo que realmente sienten, piensan y/o para justificar o defender una acción. Eso es lo que hizo Elia Kazan.

Director entre otras de 'Un tranvía llamado deseo' y 'Al este del edén'; Kazan fue el protagonista o por lo menos el más mediático de la llamada Caza de Brujas hollywoodiense. Kazan era comunista y testificó y dio nombres de compañeros suyos frente al Comité de Actividades Antiamericanas dirigido por el senador Joseph McCarthy. El movimiento duró hasta los años 50, donde empezó a perder fuerza. Desde su declaración, Kazan se convirtió en el chivato oficial de Hollywood. Muchos técnicos, guionistas... fueron metidos en las listas negras y no pudieron encontrar trabajo durante el periodo que duró la "caza".

Bueno a lo que iba, que mejor manera de expresar tus sentimientos y conflictos que mediante el arte. Kazan, usando de "alter ego" a Marlon Brando en "La ley del silencio" (1954) intentó defenderse de las críticas y a la vez justificar sus hechos. El protagonista es Terry Malloy (Brando), este es participe del chantaje que constantemente se realizaba en los muelles de Nueva York (la película esta basada en unos artículos que hablaban sobre esos chantajes). Terry Malloy conoce todo el trapicheo de las mafias, y un día, convencido por su nuevo entorno testificará ante un tribunal. La acción causó rechazo entre sus compañeros en el muelle. Una gran película, muy recomendable, que habla de traiciones. Malloy como dicen se encuentra en "un conflicto de lealtades". ¿Qué es lo que debe hacer?¿Está bien lo que hace?


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Elia Kazan usó la película para justificarse y defenderse, como ya he dicho antes, de las críticas recibidas por sus acciones y chivatazos frente al comité de McCarthy. Mostrando que no es fácil ponerte de un lado o del otro, cuando estás presionado por todos y hay muchas cosas en juego. Tomar una decisión es difícil, que sea la acertada también. Elia Kazan, se equivocó al delatar a sus compañeros. Y con la película, más que perdón, buscó comprensión.

Pero, ¿acaso las críticas realizadas a Kazan no tendrían que estar dirigidas y/o limitadas a su trabajo cinematográfico?  Kazan fue un gran director, y por eso debería ser recordado.