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miércoles, 4 de marzo de 2015

'Kingsman: Servicio secreto' (2015)

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'KINGSMAN: SERVICIO SECRETO' (2015)

Contenido relacionado: 'X-Men: Primera generación' (2011)

Comedia, humor negro, violencia, escenas de acción espectaculares, un carismático dúo protagonista... esos son algunos de los ingredientes que nos ofrece la película 'Kingsman: Servicio secreto'. Como ya hiciese con 'Kick Ass' (2010), el británico MatthewVaughn vuelve a adaptar un cómic de Mark Millar. El director entonces llamó la atención del espectador con las aventuras de ese "especial" superhéroe y sus acompañantes roba-planos. Vaughn también fue el encargado de resucitar la saga X-Men, con la destacable 'X-Men:Primera generación' (2011). En ésta ocasión no hay superhéroes, en su lugar tenemos espías, o concretando algo más, (elegantes) espías británicos. Con la inevitable figura de James Bond en mente, 'Kingsman: Servicio secreto' consigue separarse del conocido Agente 007. Su tono se acerca más a la comedia, busca el gag cómico y las réplicas ingeniosas, tiene más "mala leche". Sin llegar a deslumbrar y pese a sus altibajos, 'Kingsman: Servicio secreto' me ha parecido un buen y estiloso entretenimiento.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

'Magia a la luz de la luna' (2014)

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Ilusiones


Con mayor o menor fortuna en su resultado, Woody Allen sigue manteniendo una capacidad de producción admirable. El director neoyorkino lleva desde 1982, si no me equivoco, realizando una película por año. En este último trabajo Allen traslada la acción a la Francia de los años 20 y realiza una disfrutable comedia romántica con la que pasar una buena tarde.

Colin Firth interpreta a Stanley, un famoso mago e ilusionista que disfruta desenmascarando las trampas que utilizan las médiums para sacar dinero a la gente. Un mago meticuloso y perfeccionista, que intenta tener todo bajo control. Su carácter es algo arisco y ve la vida de forma pesimista. Defiende la racionalidad de las cosas, siempre tiene que haber una justificación o una lógica en los hechos. De cierto modo el "vende" ilusiones, que sus espectadores compran; aunque vayan predispuestos a ser "engañados". 

lunes, 9 de julio de 2012

'El discurso del rey' (2010) - Miedo al ridículo

Inglaterra, 1936. El Duque de York se convierte en Rey tras la abdicación voluntaria de su hermano Eduardo. Basada en hechos reales, Tom Hooper nos muestra un momento concreto de la historia británica en una película con tintes hollywoodienses.

Jorge VI era tartamudo. Debido a su problema de dicción, era ninguneado por los que le rodeaban. Su falta de confianza y seguridad le hacían temer al ridículo. Como monarca, su labor más importante, o incluso, puede que su única labor, era dar discursos para tranquilizar al pueblo. Ese fue el papel más importante que le tocó interpretar, y que le convirtió en símbolo durante la Segunda Guerra Mundial. Para solucionar su problema, el rey visitará a varios logopedas hasta que encuentran a Lionel Logue. Sus métodos poco ortodoxos ayudarán a mejorar la dicción del duque que no quería ser rey.

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'Bertie' se sentía como una hormiga. Los que le rodeaban le miraban con aires de superioridad. Por ejemplo, en la escena en la que se presenta ante el Parlamento, el plano picado empequeñece a 'Bertie' mostrando esa inferioridad y dejando claro que no tiene mucho que hacer ante el poder del Parlamento. También las localizaciones ayudan a crear esa sensación, ya que todo lo que le rodea es inmenso.

Además de una historia de superación, la película también muestra el teatro que es la monarquía. Las monarquías en el siglo XX habían perdido poder, no gobernaban, se limitaban a "actuar" frente al pueblo, y Jorge VI era consciente de ello. El rey tenía que aprender a interpretar, tuvo que enfrentarse a lo que le aterraba, era su único deber como rey.

Tom Hooper apuesta por lo seguro, no arriesga demasiado. Pero, lo cierto es que dirige una película de una buena realización. Los actores lo bordan, sobre todo Colin Firth en el rol de rey tartamudo. Hooper no cae en clichés melodramáticos. Se limita a contarnos una historia en la que un duque tartamudo tuvo que hacer frente a aquello que más temía: convertirse en la voz del pueblo. Notable.

domingo, 1 de julio de 2012

'El topo' (2011) - Calderero, sastre, soldado, espía

Años 70. Guerra Fría. Tras una misión fracasada en Hungría, el servicio secreto británico se ve obligado a realizar cambios en su cúpula. Despiden a varios agentes veteranos, entre ellos a George Smiley (Gary Oldman). Pero su trabajo como agente continuará, Smiley tiene una última misión que cumplir, tiene que descubrir al topo que hay infiltrado entre los altos cargos del servicio secreto inglés. 

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'El topo' es una película de intriga, que confunde en su búsqueda del "chivato", pero que capta tu atención. Aunque no carece de emociones (pienso que el amor es el punto débil y humano de los personajes), es una historia más bien fría que reúne a un gran reparto británico. Una película que se centra en la búsqueda de un topo, de un traidor. La información transferida (el qué) no es lo importante, la traición sí. La deslealtad. 

Aunque en teoría todos jueguen en un mismo equipo, o luchen por una misma causa; en la práctica siempre hay alguien que no se siente lo suficientemente valorado, que no se conforma con lo que tiene y ambiciona algo más. Todos observan, todos vigilan, todos sospechan.

George Smiley (Gary Oldman) tiene la misión de encontrar al topo. Smiley, que da la espalda al espectador en más de una ocasión, tiene que observar bien todo lo que tiene delante. Tiene que descubrir quien mueve las piezas, quien maneja los hilos de la traición. Por eso, aunque al principio me pareció extraña la escena de Smiley en la óptica antes de empezar con la búsqueda del topo, ahora pienso que es acertada. El personaje de Oldman tiene que empezar a observar mejor todo lo que tiene a su alrededor, tiene que fijarse en cada detalle, en cada movimiento. Por eso el director Tomas Alfredson le da relevancia en los créditos a unos planos que podrían parecer insignificantes. 

Aunque tarda en "arrancar", la película logra captar la atención del espectador. Tiene un montaje rápido que en ocasiones me ha hecho sentirme algo desorientada en la trama. Cuesta un poco entrar en el juego de flashbacks que propone desde el principio; y, en sus primeros minutos, hay algunos hechos que ocurren demasiado rápido, pero en su conjunto la trama parece que avanza de forma lenta. En mi opinión, el momento en el que aparece Ricki Tarr (Tom Hardy) es el instante en el que empezamos a unir las piezas y en el que la película gana interés. La información que recibimos nos va llevando hacía una única vía o camino, hacía el topo.

Una película algo confusa, que intriga, que hace referencia explícita al cine de Hitchcock (a 'La ventana indiscreta' por ejemplo, y también con el tonteo de Ricki Tarr con el reflejo del espejo, puede recordar vagamente a 'Testigo de cargo' de Wilder, en la que el personaje de Charles Laughton acusaba con el reflejo de su monóculo). El reparto, que en alguna escena está soberbio, es de lujo y uno de los principales atractivos de la cinta: Gary Oldman, John Hurt, Benedict Cumberbatch, Tom Hardy, Colin Firth, Mark Strong... y muchos secundarios de lujo más. Hay muchas miradas significativas que el espectador tiene que interpretar. Y es que el director confía en un espectador "activo" que vaya atando cabos, no resultando siempre fácil seguir el hilo de la historia.

Un montón de piezas que hay que unir, que hay que coser, para que el conjunto tenga sentido. Una película en la que la traición es la excusa, el macguffin, para descubrir al traidor. Y la información intercambiada es algo que desconocemos y poco relevante (aunque no hubiese estado de más añadir un poco de trama en ese aspecto).