martes, 9 de enero de 2018

'LA LLEGADA' (Arrival, 2016)

Unas misteriosas naves aparecen en la Tierra de un día para otro. Son un total de 12 y están ubicadas en diferentes lugares sin relación alguna. Así es cómo Denis Villeneuve presentó su primer gran proyecto de ciencia-ficción. 'La llegada' es una mis películas favoritas del director canadiense. Sus trabajos hasta la fecha me parecen notables. Un director que merece la pena seguir.

Tiene facilidad para crear atmósferas tensas, aterradoras y también conmovedoras. Le da importancia a los personajes, a la fotografía y al sonido (por ese orden) y logra que todos los elementos funcionen a favor de una historia de la que nunca sabes qué esperar. Busca un espectador activo, que sea quién sume 1+1 y llegue, incluso se anticipe, al final. Sus películas, en mayor o menor medida, me atrapan, me sorprenden y me golpean emocionalmente. Teniendo en cuenta lo mencionado, 'La llegada' me parece una película muy completa. De hecho, me encanta cómo cuenta la historia.

A partir de aquí, ¡spoilers!

arrival-la-llegada-human'La llegada' es una película de ciencia-ficción cercana, humana. No hay grandes explosiones, ni mucha acción. En la película destacan dos temas, el primero es el lenguaje, la comunicación. El segundo trata del amor y de la aceptación del mismo aunque sea doloroso. Cómo ya hiciera en 'Enemy', al principio de la película nos suelta como si nada una de las premisas principales de la película. Si en 'Enemy' hablaba del caos, ahora nos habla del tiempo:

“La memoria es extraña. No funciona como yo pensaba. Estamos tan limitados por el tiempo, por su orden”.

Esas son las palabras de Louise, personaje interpretado por Amy Adams y protagonista de la historia. Ella es una lingüista y es la pieza fundamental para que el mundo no se vaya al carajo. Junto a la ayuda de Ian, un físico interpretado por Jeremy Renner, tendrá que buscar la forma de comunicarse con los heptápodos. Resulta interesante ver cómo Louise va aprendiendo el nuevo idioma, al mismo tiempo que lo hacemos nosotros como espectadores. Tenemos el privilegio de ver la historia a través de la mirada de Louise, y de entender lo que está sintiendo (ya que no lo comparte con nadie más).

El cine de Villeneuve, sus historias, siempre tienen un golpe de efecto guardado. Sabe cómo jugar las cartas. En esta ocasión lo que me maravilla es la estructura de la película ya que funciona como ejemplo de lo que acaba de aprender Louise. Es como si Villeneuve llevase el lenguaje de los heptápodos a la práctica, y lo curioso es que lo hace desde el principio de la película, sin que seamos conscientes de ello.

Louise habla del tiempo, de la memoria. En la primera escena pensamos que está hablando del pasado, pero no es así. Está hablando del futuro. La linealidad de la película se rompe con flashforwards no con flashbacks, logrando así una sensación de cercanía en el tiempo, ya que (cómo explicarlo...), los años que pensábamos que correspondían al pasado, son exactamente los mismos que corresponden al futuro. Están igual de cerca y así cerramos el círculo. Pasamos de lo lineal a lo circular, y no solo en lo narrativo, también en lo que a dirección artística se refiere (que la escritura de los heptápodos sea circular está relacionada con esa idea en concreto).

Los heptápodos son capaces de manejar el tiempo, y en el momento en el que Louise aprende el idioma, en el momento en el que adquiere “la herramienta”, también es capaz de manejarla (que no controlarla). Empieza a pensar como ellos. Es más, cuando Louise aprende el idioma, la estructura de la película cobra sentido. Los heptápodos nos adelantan acontecimientos, de la misma forma que Villeneuve lo ha estado haciendo desde el minuto uno con la subtrama de la vida de Louise. Cuanto más aprendemos de la forma de comunicarse de los heptápodos, más flashforwards aparecen. Esto le añade un toque metafílmico a la historia, dándole importancia al lenguaje/narrativa audiovisual.

Lo dicho, sin explosiones ni batallas, ni grandes aparatos electrónicos (la herramienta principal es una pizarra) Villeneuve logra dotar a 'La llegada' de tensión y emoción. La atmósfera es gris, tristona, no nos augura nada bueno. Gran parte de la tensión la crea el sonido, las respiraciones de la protagonista, el ruido.


Villeneuve cuenta una historia sobre la comunicación y el lenguaje (también sobre el tiempo) y nos hace “aprender” el idioma para ello y la forma en la que desarrolla esa idea, me parece notable.